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1970. La escuadra «Roger de Flor – Ceuta», cerca de Boñar (León)

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Esta página se nutre casi siempre de recuerdos personales almacenados durante décadas. Son recuerdos y sensaciones que, a estas alturas de la vida, ya sólo son anécdotas. ¡Que nadie se me enfade, por favor!

Agradezco la ayuda y colaboración de Liazid, Paquito Inniagaraga, Elenita, y especialmente a mi amigo Amador (Poli para los amigos de entonces)… y la paciencia de todos. Porque ni ellos, ni los que salen citados en esta página, tienen por qué compartir algunas de las cosas que aquí se dicen. La culpa es sólo de servidor de ustedes.

El amigo «Poli», en el Campamento Francisco Franco de Covaleda, Soria. Año 1970

No nos engañemos, la Organización Juvenil Española (OJE) pretendía ser el vivero de los nuevos cuadros del Movimiento Nacional, el único partido político que permitió Franco hasta que se murió. Dicho de otra forma, muchos veían en nosotros a los cachorros del fascismo.

Mateníamos la estética de la Falange que fundara José Antonio, sus saludos, sus ademanes y nos enseñaban los valores de una Una España Grande y LibreUnidad de Destino en Lo Universal y Martillo de Herejes.

En los años 60 del siglo XX, pertenecer a la OJE fue la única forma que tuvimos los chicos (y posteriormente, en un alarde de progresismo inaudito, chicas también) de Ceuta para salir de campamento, tener un primer contacto con la naturaleza y comenzar a respetarla. A muchos nos queda ese respeto desde entonces…

CRISTOBAL AGUILAR

Yo recuerdo que con el tiempo, apoyados e inspirados por CRISTÓBAL AGUILAR, contribuimos a cambiar la OJE desde dentro… y, en algún momento llegó a ser, en parte, un nido de gente que «contestaba». Pero no todos estábamos en esa onda, que los había recalcitrantes fascistoides y no pasaba nada… ¡Es muy sano que haya gente pa tó!

[Parece mentira, pero hoy, en el año 2020 existe menos tolerancia y más agresividad que hace 15 o 20 años]

En Ceuta, cerca del Whisky a Go-gó estuvo el Hogar San Fernando, uno de los dos locales de la OJE en Ceuta. El otro se llamaba Flecha Bermudez, y estaba en Hadú.

En los impresos de inscripción de «Cursos Nacionales de Mandos» se incluían máximas
como esta. La OJE pretendía ser un vivero de dirigentes para glorioso Movimiento Nacional.

Fue CÓICO el que me metió en la OJE. Cuando hacíamos 6º de bachillerato, en el curso 67/68, CÓICO, León BENELBAS y Paquito Inniagaraga me hablaron maravillas de las cosas que hacían en la OJE. Durante la Semana Santa se ponían un precioso uniforme, con su boina y todo, y se marchaban a una cosa que llamaban «La Ruta del Sol».

Los puñeteros se iban caminando desde Algeciras hasta Torremolinos, acampando al final de cada jornada. Es decir, recorrían a pie parte de la Costa del Sol, por donde pululaban extranjeras tremendamente «liberales»… liberales en lo sexual, por supuesto. Y, claro, aquí venían las fanfarronadas… que si las suecas eran así o asao, que habían estado con una danesa que tal y cual. Incluso me enseñaron una foto en la que una caterva de insolentes rodeaba a una rubia de aspecto nórdico… pero con muchas manos de por medio. ¡Tate!, desde aquello yo quería ser de la OJE. Mis padres hicieron el esfuerzo de comprarme el uniforme (mi padre había pertenecido a las falanges juveniles de Franco… o eso o no trabajaba). Pasé una pequeña charla con CRISTOBAL AGUILAR, el Jefe Provincial de la cosa, pagué lo que hubiera que pagar y listo. Ya era un joven de la OJE.

Cruz de los caídos en la fachada de la catedral de Ceuta, con su franquipollo y su haz de flechas, tan propios del fascismo patrio. A la derecha. la sede original de la Organización Juvenil Española.

Recuerdo que fue emocionante recibir el uniforme y los zapatos. Los repartía Cristobal en un pequeño local que existía a la derecha de la puerta principal de la catedral, junto a la Gran Cruz que los vencedores de la Guerra Civil colocaron para recodar a sus caídos… los otros, muchos de los republicanos muertos asesinados no tuvieron cruces ni sepultura. En ese local, algunos jóvenes de la OJE practicaban aeromodelismo y ellos mismos construían los aviones con madera de balsa, una extraña madera que apenas pesaba y que yo encontraba fascinante… ¿Sería capaz yo algún día de hacer eso mismo?

El primer contacto fue un campamento en Cortes de la Frontera (Cádiz), en Julio de 1968. Lo mandaba CRISTOBAL AGUILAR, que fue el primer hombre que me habló de un libro llamado “Un Mundo Feliz”, de Aldous Huxley, y nunca le he dado las gracias porque con 16 años ese libro me abrió los ojos, y sirvió –entre otras influencias– para comprender el oscuro país en el que vivía. (Recuerdo que me habló Huxley y del Mundo Feliz a través de un walki mientras hacíamos una marcha nocturna por la sierra de Cádiz).

CÓICO fue el jefe de la escuadra que formamos. Se llamaba “Roger de Flor”, como aquel almogávar catalán que formó un pequeño señorío en Grecia y ese año ganamos la competición de escuadras. El premio fue viajar a Gerona a defender el pabellón de Ceuta en una competición nacional. Ese año de 1968, la Roger de Flor estuvo formada por León BENELBAS TAPIERO, Estanislao MENA (que era muy dormilón), Esteban SOTO, CÓICO, César REY y servidor de ustedes… Los seis dormíamos en la misma tienda.

CÓICO era sonámbulo. Recuerdo perfectamente que algunas noches, ya de madrugada, se incorporaba sobre la colchoneta y se ponía a arengarnos completamente dormido: “Bueno, camaradas, hemos cumplido con nuestro deber y gracias al esfuerzo alcanzamos el triunfo… Podemos estar orgullosos de nuestro trabajo…”. Recuerdo que usaba en esas ocasiones una prosa bastante florida, muy en sintonía con lo que se oía por entonces en esos engolados discursos llenos de patriotismo. Fue la época que nos tocó vivir.

Recuerdos de Alberto Núñez García:
Estuve en la OJE de Ceuta entre los años 1965 y 1973, en el Hogar Flecha Bermúdez, de la barriada de El Morro. Tu rostro de joven me resulta muy familiar; posiblemente coincidiéramos en algunas de aquellas actividades que se organizaban desde la central de la OJE de Ceuta que estaba cerca del «Uisquiagogó». Recuerdo al menos dos marchas en las que tuve de jefe a Cristóbal. Una de ellas fue una marcha por la Serranía de Ronda. Recuerdo a un tal Marfíl (he olvidado el nombre de pila) que conducía un citroën 2CV con el material de acampada de un punto a otro.
En un pueblecito que podría ser Atajate nos sorprendió una estupenda tormenta y, empapados en agua nos dirigimos al ayuntamiento, donde nos dieron cobijo. En Ronda nos alojaron en el Cuartel del Regimiento de Infantería nº 54 (el que había permanecido en Ceuta desde muy antiguo… creo que le llamaban «El Fijo de Ceuta»)

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