Haydée-Elena Reichard de Cancio / Miguel Ángel López Moreno / Aguadilla – San Fernando / 2025
Este artículo se publicó en San Fernando Información el 26 de julio de 2025
La teoría de los “Seis Grados de Separación” propone que cualquier persona está conectada con cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de cinco enlaces intermedios. Y tiene su lógica, pensemos que cualquier persona tenga una media de 100 conocidos (amigos, familiares, compañeros, etc). Si cada uno de estos tiene a su vez otros 100 contactos, solo con una persona interpuesta ya hemos establecido que cada individuo está conectado con otros 10.000. Y siguiendo esta progresión, en cinco pasos comprobamos que cada persona estaría conectada de una u otra forma con cualquier otro habitante del planeta. Efectivamente, el mundo es un pañuelo.
A los pueblos les pasa algo parecido, que estamos conectados unos con otros mediante hitos de carácter histórico, cultural o sociológico… y también anecdóticos. ¿Quién nos iba a decir —por ejemplo— que San Fernando (Cádiz – España) estaba ligada con Aguadilla (Puerto Rico)?
Nos lo dijo la doctora Haydée Reichad, la cronista oficial de Aguadilla, hace ya 20 años. Y gracias a ella hoy conocemos la historia de su pueblo a través de varias publicaciones que tuvo la amabilidad de pasarnos… Actualmente es una población de unos 55.000 habitantes. Ubicada en la costa oeste de Puerto Rico, muy cerca de otra población llamada Aguada. Entre estas dos poblaciones actuales se dice que Cristóbal Colón tocó tierra en su segundo viaje a América (la Academia de Historia de Puerto Rico lo ha establecido como correcto). Era el 19 de Noviembre de 1493, los nativos llamaban Borinquén a su isla pero el almirante la llamó Isla de San Juan Bautista. Dicen los cronistas que en esa bahía “pescaron distintas variedades de peces, y recogieron agua fresca”. Los historiadores aseguran que muy cerca de ese lugar hoy se alza Aguadilla, un asentamiento humano y comercial que fue creciendo a la sombra de otro mayor: la Aguada, donde las flotas del Nuevo Mundo tomaban agua fresca en los primeros momentos.
Desde principios del siglo XVIII los pobladores de Aguadilla intentaron infructuosamente segregarse de la Aguada, su municipio matriz. Tal cosa supondría que el puerto comercial —desde el que se hacían las aguadas y comerciaba con víveres frescos y demás bastimentos— quedaba bajo la administración del nuevo municipio y supondría una merma en recursos económicos para el pueblo de origen… lo de costumbre, era una cuestión de pesos, maravedíes y reales. Lo mismo pasaba entre Cádiz y la villa que crecía en la Isla de León (la futura San Fernando). Durante los siglos XVII y XVIII Cádiz no consintió que cerca de su solar se formara un nuevo municipio. Por eso se oponía contundentemente a que se construyeran nuevas casas en la pujante villa. Hasta tal punto que los señores principales de la capital consiguieron una Real Orden del rey Felipe IV “…prohibiendo, que sin especial licencia de S.M., se continuasen, ni empezasen de nuevo fábricas de casas [en la villa de la Isla de León], bajo pena de perdimiento de ellas y de Galeras a los Maestros Albañiles que las trabajasen…”. Esta orden la reiteró posteriormente Carlos II. Es decir amenazaban con mandar a remar a las galeras a los que se atrevieran a construir nuevas casas en la villa que crecía en la Isla de León. Bueno, ya tenemos un vínculo común, tanto San Fernando como Aguadilla surgieron con la oposición de municipios cercanos y algo hostiles: Cádiz y Aguada.
Finalmente, en 1766 la villa de la Real Isla de León tuvo su cabildo municipal propio y poco después, en 1775 el rey Carlos III autorizó que Aguadilla fuese una población independiente de Aguada, y esto ocurrió gracias los buenos oficios del almirante don Luis de Córdova y Córdova, ilustre y brillante marino con una dilatadísima trayectoria naval. Nació en Sevilla en el año 1721 y falleció precisamente en la Isla de León en 1796. Está enterrado, con todo merecimiento, en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.
¿Cómo fueron esos buenos oficios de don Luis de Córdova? Nos cuentan los cronistas de Aguadilla que en el año 1772 el almirante, al mando de la flota del Caribe, recaló en las aguas de su bahía y se hospedó en la casa de un hacendado de la población llamado don Juan de Sosa. Este hombre producía 1600 arrobas de café al año y las exportaba por el puerto de Aguadilla a 14 reales de plata por arroba… Era hombre principal y se dice que amigo del almirante. Estando en su casa, los vecinos de Aguadilla fueron en comisión para rogarle su intermediación para que el rey atendiera su petición de segregación. Y se consiguió. El 1 de febrero de 1775 Aguadilla se convirtió en un municipio independiente y su primer alcalde (teniente a guerra se decía) fue don Juan de Sosa… nacido en la Isla de León (actualmente llamada San Fernando). ¡Bingo!
Don Juan de Sosa nace en la Isla de León, en 1732 y muere en Aguadilla, en la isla de Puerto Rico, en 1796. Las dos islas de don Juan de Sosa.

Y poco después de la independencia, en 1779, llegaron los ingleses, nuestros íntimos enemigos de toda la vida, a la bahía de Aguadilla. Cuatro navíos ingleses atacaron a una población sin defensas artilleras. Al mando de la resistencia aguadillana estuvo su teniente a guerra, don Juan de Sosa que, con la ayuda de contingentes de poblaciones cercanas lograron repeler la agresión.
Pero ese no fue el primer ataque que sufrió Aguadilla, en realidad desde finales del siglo XVI, toda esa costa estuvo acosada por piratas, corsarios, filibusteros y naciones enemigas del imperio español. En 1595 fue sir Francis Drake, al servicio de Su Majestad Británica, el que atacó un convoy español con dos millones de pesos en oro fondeado en la bahía de San Juan de Puerto Rico. No consiguió el botín y tras el fallido intento fondeó su flota en la bahía de Aguadilla para hacer aguada y tomar por la fuerza víveres frescos.
Unos años antes, en 1587, el mismo sir Francis Drake nos había visitado en la Bahía de Cádiz, y esta vez sí logró destruir más de veinte galeones españoles que se aprestaban para incorporarse a la Armada Invencible. Se habían refugiado los galeones en el interior de la bahía de Cádiz, frente a la costa oeste de la Isla de León. Dos islas, el mismo enemigo. Más adelante, cuando se construyeron baterías en la costa de Aguadilla para disuadir ataques ingleses las nombraron San Carlos y San Fernando. ¿Casualidad o un guiño de complicidad hacia la patria chica de su primer alcalde?
Por cierto, durante el ataque de Drake a la bahía de Cádiz en 1587, don Rodrigo Ponce de León, III Duque de Arcos (que eran los dueños de la Isla de León desde el siglo anterior, y de ese apellido le viene el nombre), intervino con 500 hombres y 100 lanzas a la defensa contra el inglés. Y al otro lado del océano, otro Ponce de León, en este caso, Juan, fue el primer gobernador de la isla de San Juan (Puerto Rico). Don Juan Ponce de León, miembro destacado de esta ilustre familia de origen castellano, zarpó del puerto de Aguadilla en 1513 en busca de la Fuente de la Eterna Juventud. No la encontró, por supuesto, pero descubrió La Florida en el empeño.
Y entonces, hace ya 20 años, Haydée me fue contando estas historias… según se leía en los documentos que manejaba, don Juan de Sosa era natural de la Isla de León, vivió en Aguadilla cultivando y exportando café, contribuyó a que su pueblo fuese un municipio independiente y fue su primer alcalde. Supimos que Juan de Sosa lideró la defensa contra los ingleses en 1779, que se casó en Aguada, en torno al año 1751, con doña Jacinta de la Rosa-Velazco y Hernández con la que tuvo seis hijos (Bernardo, Francisco Antonio, Juan Antonio, Manuel, María Antonia e Ignacio), que dejaron una numerosa descendencia que llega hasta la actualidad, que se casó en segundas nupcias con doña Ana de la Cruz, que donó parte del terreno donde se levantó la iglesia principal de la ciudad, que uno de sus hijos, Manuel, también fue alcalde de Aguadilla, que Juan de Sosa murió allí en septiembre de 1796 y que su cuerpo se enterró en el viejo cementerio de la población.

Servidor, desde la vieja Isla de León, solo pudo aportar que Juan de Sosa se bautizó en la Iglesia de San Pedro y San Pablo (la iglesia Mayor de San Fernando) el día 26 de diciembre de 1732, que había nacido el día 16 del mismo mes, y que era hijo de Juan Luis de Sosa y de Manuela de Sepúlveda. Con esto se cierra el primer círculo que hermana Aguadilla y San Fernando: hemos encontrado una magnífica conexión entre nuestros pueblos… es un privilegio intentar que personas y pueblos se sientan cercanos.
Dentro de unos meses se cumplirá el 250 aniversario del primer municipio de Aguadilla, por eso sería buen momento para que nuestros pueblos se hermanaran de alguna forma. Ese acercamiento sería el reconocimiento de una memoria compartida: Juan de Sosa, hijo de la Isla de León y padre político de Aguadilla. Los vínculos más firmes no son los que se imponen desde fuera, sino los que crecen desde la memoria compartida. Es mejor ser hermanos que desconocidos, ¿verdad?
(Prácticamente todos los datos usados en este texto están tomados de “Asedios militares al puerto de Aguadilla. 1779-1825”. Es una colección de investigaciones y artículos de varios historiadores, editados en Aguadilla por Haydée E. Reichard De Cardona.)

This article beautifully highlights the deep historical connections between San Fernando, Spain, and Aguadilla, Puerto Rico. The story of Juan de Sosa is fascinating and brings a sense of shared heritage. It’s inspiring to see how these communities are finding ways to connect through their shared past.
Así es VBA, me gustaría mucho que nuestras comunidades encontraran caminos para encontrarse y enriquecerse mutuamente con la sensación de hermandad. Un cordial saludo!!!