La facharquía que ronda por aquí

Este artículo se publicó en La Voz del Sur

Tere limpia retretes en hospitales públicos o privados, da igual. A veces lo hace en residencias de mayores o en edificios de oficinas, depende de la supervisora. Tere acaba cada jornada físicamente machacada. Cuando no es lumbago es ciática o una contractura en la espalda. Tere cobra un sueldo de mierda aunque su trabajo sea imprescindible. Si no fuera por personas como Tere nos ahogaría la mierda, y nadie se lo agradece. Tere debería cobrar lo suficiente para vivir dignamente, pero es uno de los muchos trabajadores pobres que existen en este país. Por muchas horas que trabaje no sale de la precariedad. Hay partidos políticos que comprenden esta situación mejor que otros. No todos los partidos políticos tienen la misma sensibilidad ni estrategias para solucionar estas cosas. En España, la derecha filofascista, hablo de PP y VOX, entiende que todo lo público debe desaparecer para dar paso a la empresa privada y que sea ésta la que atienda los servicios del Estado (empezando por la sanidad y la educación…). Y cuando el capitalismo suplanta al Estado en sus competencias, el bienestar de las personas se ve seriamente comprometido. Por tanto, en esa lógica, se deduce que primero está el beneficio de la empresa privada y luego, y solo luego, está el bienestar del empleado —hablo del bienestar físico, emocional y económico—. Es la economía, estúpido, que diría James Carville, idea que implica que las cuestiones económicas están muy por encima de las políticas, y que es obvio que sea así, dando por supuesto que las leyes del mercado son las que gobiernan y deben gobernar el mundo. Y así nos va a los de abajo, a los no hemos nacido privilegiados, Tere incluida, aunque no lo sepa.

Tere odiaba profundamente a Podemos y a todos sus miembros, pero ahora está contenta —y hasta se siente coprotagonista— por la práctica extinción de los bolivarianos en el panorama político. También considera que es un éxito el jaque que han dado a Pedro Sánchez en estos días de abril. Es de esas personas que rebotan en las redes sociales cualquier bulo que denigre a la izquierda. No es consciente de la tomadura de pelo que supone creerse tamañas simplezas. A veces Tere también piensa —igual que piensa Ferreras— que tal noticia-bulo es demasiado burda para ser verdad, pero no le importa, va con ello y la rebota. Y de esa manera entra a formar parte de la rueda mediática que propaga mentiras, insultos y desprecios hasta hacer insoportable la convivencia. La pobre Tere, sin saberlo, es un engranaje del acoso que la derecha política, mediática y judicial ejerce contra la voluntad popular, es decir, contra el gobierno democrático salido de la mayoría y sobre su cabeza visible: Pedro Sánchez. Y lo hacen para echarle del poder sin importar los medios utilizados, y alcanzar ellos el gobierno de España al margen de los votos. Pero no se nos puede olvidar que la única forma decente de alcanzar el poder debería ser el voto consciente, crítico y libre… y esas tres cualidades del voto no se alcanzan en esta sociedad, porque esta sociedad está tomada, ocupada y alienada por poderes fácticos que se mueven al margen de los votos. El capitalismo (ese ansia de alcanzar el beneficio por encima de todo), y su correa de transmisión social, es el cáncer de nuestro mundo.

Y, mientras Tere se desloma quitando mierdas ajenas, escucha por los pinganillos las diatribas de don Federico contra el gobierno de Sánchez (antes coaligado con Podemos, ahora con Sumar y demás adláteres), coalición que ha conseguido reformas sociales que nos beneficia a la mayoría, sobre todo a personas como ella. A fuer de escuchar los mismos mantras, Tere está profundamente convencida de que los bolivarianos que gobiernan este país, gracias a comunistas, terroristas de ETA y rompedores de la patria, están dando un golpe de Estado a la democracia y ella, que es sobre todo una demócrata, no puede consentirlo. Tere no tiene ni puta idea de lo que hacen con ella y servidor no es capaz de hacérselo entender. No sé como conectar con ella, es como si estuviéramos en universos paralelos e incomunicados. Nos vemos, la puedo tocar, pero no es posible conectar con ella. Entonces, lo dejo estar y hablamos del tiempo, de los nietos y de cosas así. Y cuando me despido de Tere le doy un abrazo y le digo que se cuide mucho…

Otra vez nos ronda una facharquía feroz. Nos vamos al caraxo. Fijo.

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