Historias en diferido: Vacaciones en el otro mundo

Sobre las peripecias de Alex y Yoli, cooperantes en la Comunidad Inti Wara Yassi, selva amazónica de Cochabamba.


Cuentan que se marcharon una semana de vacaciones. Que ya que estaban en la otra costa del Atlántico, querían conocer aquel lado… un lado quizá alejado del estándar europeo, pero no precisamente un lado oscuro, en absoluto. Puede que allí sea más evidente la diferencia de vida si la comparamos con la occidental… y el problema tal vez sea ese, nuestra insistencia en comparar niveles económicos y olvidar que cada pueblo debería tener su propio camino a la felicidad. Dudo yo que nuestro sistema sea el ideal para eso, para buscar la felicidad de la gente. Porque, si como se empeñan en decirnos, el bienestar consiste en comprar cosas inútiles y en beber seis cervezas mal vamos… No sé. Estoy convencido de que esa cosa que en occidente llamamos bienestar, y que relacionamos siempre con el trabajo, el ocio y el uso del dinero, no puede exportarse a cualquier sitio. Es más, me parece que históricamente ha sido un crimen exportarlo a sociedades que han evolucionado de otra forma… porque el choque culturas que ha supuesto, siempre ha extinguido a las más sencillas. 


Total. Que Alex y Yoli han dejado la Amazonia boliviana, su clínica veterinaria, sus monos, coatíes, puercoespines y demás animales y se han marchado a recorrer el resto del país. Querían ir a no-sé-dónde alquilando una avioneta, pero dicen que les salía muy caro y desistieron, que no está la cosa para tales menesteres. De todos modos no les salió mal el periplo.


Salar de Uyuni

En el suroeste, en el altiplano, está el Salar de Uyuni, un inmenso desierto de sal. Llegaron justo después de unas lluvias y por eso la inmensa llanura tenía un dedo de agua. Lo justo para convertir la superficie en tal espejo que difícil era encontrar la línea horizontal que separa el suelo y el cielo. Cuentan que los sonidos se propagan sin rebotar en ningún obstáculo. Que no existían referencias para calcular distancias y que eso confunde la percepción. Que la brisa era fría y que el espacio abierto y la belleza del lugar te devolvía a la humildad que los hombres nunca deberíamos perder frente a la naturaleza.


Altiplano boliviano
Llanuras del altiplano boliviano que acaban en gélidas montañas. El sol quema a esas alturas, y lanza radiaciones UV inesperadas y peligrosas. El oxígeno es menos denso. La brisa fría barre el altiplano… La cordillera de los Andes sube desde el cabo de Hornos, en el sur de Chile, paralela a la costa, durante más de siete mil kilómetros. Cuando llega a Bolivia gira a occidente y forma el Codo de los Andes, que separa los bosques tropicales de la Cuenca Amazónica, en el norte, de las planicies subtropicales del sur. Es una región con una riquísima variedad de climas y ecosistemas. 


En el Codo de los Andes bolivianos. Un laberinto de montañas y valles.

Hay en Samaipata, al sur de Santa Cruz de la Sierra, una montaña de arenisca roja, de 200 por 60 metros, pulida por la erosión de siglos y tallada con altorrelieves que sólo son visibles desde el cielo. Un santuario precolombino impresionante que aún hoy no tiene una explicación entendible. 

Y tiene Bolivia, según en qué regiones, una pequeña costra de roca sólida que separa a los hombres de una inmensa bolsa de magma. Géiseres y piscinas de aguas termales se reparten por el contorno… El Parque Amboró, en el centro de Bolivia, es uno de los ecosistemas más preciados del planeta. Ubicado en el Codo de los Andes, convergen cuatro de las más importantes regiones biológicas de Bolivia: los bosques húmedos de la Amazonía, los bosques y pampas de los Andes, los chaparrales secos, sabanas y arboledas. Dicen Alex y Yoli que, tal vez lo más asombroso de Amboró fueran los bosques de helechos arborescentes… sólo faltaba el velociraptor asomando detrás de un tronco. No son tales los troncos, sino entramados de raíces que le dan porte de árboles. Todo el carbón mineral que hemos consumido durante el periodo industrial (y que aún consumimos) se formó a partir de enormes bosques de estos helechos en el Carbonífero (zona temporal del periodo Paleozoico, entre el Devónico y el Pérmico) que comienza hace 359 millones de años y finaliza hace 299 millones de años. Impresionantes… los que saben de estas cosas dicen que han sobrevivido porque desarrollaron la capacidad de sintetizar tóxicos de mal sabor que evitaron seguir siendo comida para herbívoros.

Bosque de helechos arborescentes en Parque Amboró

Y cuentan que después de diez días de viaje, la vuelta a Parque Machía fue escalofriante. Si hace casi un año, Alex tuvo que dejarse la barba para que los monos le respetaran… ahora le achuchaban en señal de bienvenida y no podía desprenderse de sus abrazos. 


…está claro que estas cosas no se hacen por dinero. Hay asuntos en la vida que no entienden de monedas. Esas son las realmente valiosas y escasas.

Alex y Yoli son afortunados… pero creo que aún no lo saben.


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