Cuestiones humanas

Ayer encontré delante de mi casa una pintada que me dejó sorprendido. Y, en cuanto vi a mi compañero de trabajo, se la describí para ver su reacción. La pintada decía:

¡¡NEGRO, MOROS Y CARPINTEROS AL PAREDÓN!!

Mi compañero puso cara de extrañeza. Frunció el ceño, como cuando no entendemos un asunto que debe ser trivial, y me dice:

– ¿Carpinteros? ¿Por qué los carpinteros?

O sea, parecía estar justificando que los negros y los moros vayan al paredón, pero ¿por qué tendrían que ir los pobrecitos carpinteros?

Esto, que es una broma, lo he contado algunas veces, y la gente siempre cae en la trampa y se hace la misma pregunta. Ya sabemos que nadie debe ir al paredón, que esas son prácticas inadmisibles entre seres civilizados, pero el ejemplo vale para ilustrar que el lenguaje no es inocente. En numerosas ocasiones la forma de presentar un hecho es tendencioso porque las palabras, aparentemente descriptivas, ya ofrecen un mensaje oculto que a la postre sirven para manipular conceptos y crear tendencias ideológicas.

O sea y concretando, lo censurable es el individuo delincuente, y sobran los datos de su etnia (qué más da que haya nacido en Móstoles o en Villajovita, en Marruecos o sea gitano) Este tipo de corrupciones leves e inocentes del lenguaje llevan inexorablemente a asociar comportamientos censurables con grupos humanos… incluso con partidos políticos. Y aquí enlazo con lo que decía hoy mi amiga Maribelita en el Foro de los Niñ@s Vi.Jo., preocupada ella por las corruptelas y denuncias que van saliendo en campaña electoral, cuando cada partido saca los trapos sucios del contrincante para desprestigiarlo…

Quería llegar a esto, al partido político como organización militante sometida a una disciplina interna que le proporciona coherencia… porque el problema surge cuando un político realiza prácticas censurables. Entonces volvemos a lo mismo, el corrupto es un sinvergüenza PER SE, y no importa si es de Móstoles o de Villajovita, del PSOE o del PP, o de IU. ¿Qué más da? Sea de donde sea debe ser censurado o penado, y a otra cosa. Eso no es problema porque por encima de los hombres permanecen ideas más universales, justamente las que son defendidas, ente otros grupos, por los partidos políticos.

El problema es que, lamentablemente, si encontráramos la siguiente pintada:

¡¡CARPINTEROS y POLÍTICOS AL PAREDÓN!!

…todos se preocuparían por los carpinteros.

P.D. Pepe, cariño, lo siento.



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